Luz de la humanidad - una nueva conciencia
Sandra Gusella > Entrevista Parte 1
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La Noche Oscura del Alma precede al más inimaginable despertar
Entrevista a Sandra Gusella, parte 1



Por el escritor y periodista venezolano Carmelo Urso
En Tiempo Presente www.carmelourso.wordpress.com


7 de diciembre de 2009

Sandra Gusella Carmelo Urso: Estimada Sandra, gracias por aceptar ser entrevistada por alguien que ni siquiera conoces de vista y que te escribe desde tan lejos. Para comenzar, ¿podrías hacernos un pequeño retrato de tu persona? Tus orígenes, las personas y lugares de tu infancia, tus estudios, tu familia, a qué te dedicas actualmente…

Sandra Gusella: Muchísimas gracias a ti Carmelo por realizarme esta entrevista.

En cuanto a mis orígenes, nací y crecí en una pequeña ciudad llamada Corral de Bustos de la provincia de Córdoba en la pampa argentina en el año 1972. Soy la mayor de tres hermanas y mi infancia y adolescencia transcurrieron amenamente en una familia muy unida. Disfruté de esa clase de libertad que tienen los niños en esas comunidades pequeñas y alejadas de las grandes urbes, donde ellos pueden correr libres por las calles y el patio de juego es tan amplio como todo el pueblo. Mis recuerdos en su mayor parte son felices. Siempre recibí mucho amor y apoyo de mi familia. Imagen de Corral de Bustos, Córdoba, Argentina, donde nación Sandra Gusella

Desde niña sentí una gran curiosidad interior por querer saber y aprender sobre la naturaleza, la biología y el cosmos. Mi juguete preferido era un pequeño microscopio, el cual después de tanto y tanto insistir en un cumpleaños me fue concedido. A los 17 años dejé mi ciudad natal y me trasladé a la ciudad de Rosario para comenzar mis estudios universitarios. Los primeros años de la carrera de Bioquímica los cursé con mucho entusiasmo, impulsada por esa gran pasión que traía desde la infancia; aunque mi naturaleza literalmente chocó de frente con la típica rigidez y dureza de estos ambientes universitarios de ciencias exactas. La dedicación fue total y en esa etapa mi vida estuvo totalmente absorbida por el estricto y asfixiante régimen de cursado y de estudio. Paradójicamente mi nato amor por la ciencia casi se extinguió entre esas oscuras paredes.

Atardecer en Rosario, Argentina Sin embargo algo muy poderoso ocurrió en mi interior cuando aún me faltaban dos años para terminar el cursado académico. Fue una tarde de verano cuando repentinamente sentí el impulso irresistible a encender la computadora y escribir "algo". Entonces para mi total sorpresa me descubrí en un estado interior tan pero tan elevado que en los pocos días que duró esa experiencia toda mi realidad interior dio un giro de 180 grados. Tenía 22 años en aquellos días y carecía de práctica y habilidad para escribir; todo mi mundo había estado enfocado en las fórmulas y los postulados de la física y de la química. Sin embargo, al expresarme sentía que algo fluía desde mí como una melodía moldeada en palabras que me transportaba a un espacio del que nunca quería salir. Y en ese momento mi convicción fue total: "algún día escribiría y esas palabras serían publicadas". Como nunca antes supe qué era lo que me daría la mayor felicidad.

A partir de aquel verano el terminar la carrera de bioquímica fue como llevar una gran carga sobre mis espaldas. De repente algo había hundido el mundo de lo exacto, racional y analítico a mi segundo subsuelo para colocar la cálida energía de lo creativo, sensible y humano en el cielo donde yo podía respirar. Y era tan grande mi resistencia interior a seguir por el camino trazado que junto con la carga emocional comencé a sentir una serie de padecimientos físicos como febrículas, dolores y problemas gástricos a los que la medicina no podía encontrarle una causa u origen. De no haber sido por el hermoso grupo de amigas que tenía en la facultad, quienes me iluminaban los días con su compañía y que aún siguen siendo como mi segunda familia, no creo haber podido terminar mis estudios.

Luego de obtener el título universitario por un par de años trabajé en hospitales y laboratorios de análisis clínicos. Nada era satisfactorio en lo profesional o laboral, no tenía una gota de estímulo ni de entusiasmo para trabajar en ésta área y me hallé realmente perdida y confundida. Me llevó mucho tiempo y mucho trabajo interior romper el vínculo con este ámbito y sentir la libertad de proyectarme en otras actividades. Pero la vida me fue llevando y junto con quien entonces era mi pareja comencé otros emprendimientos independientes. Actualmente aún gano mi sustento con una actividad surgida en aquél entonces a partir de un contrato de distribución con una empresa metalúrgica. Eso fue en el año 2002 en medio de la mayor crisis económica de mi país y como alternativa a tener que mudarme a otro continente. Este trabajo sería muy apropiado para mí en la etapa que luego me tocaría vivir.

la noche oscura del alma precede a un despertar inimaginable Un año después de comenzar este nuevo proyecto laboral sufrí la mayor crisis de mi vida que fue la ruptura de la relación de pareja que tenía desde hacía unos seis años. Eso me hundió por varios meses en la "noche oscura del alma". Un umbral de penumbras en el cual mi alma dormía dolida y aletargada sin saber que se anteponía a las puertas de un "despertar" inimaginable.

Desde aquél cambio de conciencia y transformación interior he estado viviendo sola (no me he casado ni he tenido hijos) y mi vida ha estado totalmente enfocada en el trabajo que he realizado a través del sitio web de Pamela y en los procesos internos, experiencias, aprendizaje, investigación y crecimiento interior que sobrevinieron inesperadamente a la mayor aventura espiritual que jamás haya podido imaginar.

Carmelo Urso: Un viejo dicho italiano reza traduttore, traditore ("traductor, traidor"): alude a los frecuentes problemas que padece el traductor a la hora de transmitir -de manera fiel y exacta- el sentido y el mensaje de un determinado texto a un idioma foráneo. Muchas veces, las brechas son insalvables… ¡y al paciente traductor no le queda más remedio que parafrasear y reinterpretar! En tal sentido, Sandra, ¿qué retos te ha traído la traducción de las canalizaciones de Joshua? ¿Habías efectuado trabajos de traducción antes? ¿Sientes que has preservado la singular energía espiritual de los textos originales? Y cuando tienes una duda, a quién apelas, ¿al diccionario o a la intuición del Espíritu?

Sandra Gusella: No, no había realizado trabajos de traducción antes de traducir el material canalizado por Pamela Kribbe de Holanda. Es más, ¡a duras penas podía escribir algunas oraciones en inglés! Había estudiado inglés en la época de mis estudios secundarios, pero hacía años que no lo practicaba y casi que lo había olvidado. Sin embargo, justo un año antes de experimentar el despertar de conciencia comencé a sentir la imperiosa necesidad de refrescar mi inglés. Saqué de los armarios todos los apuntes y manuales y en mi tiempo libre de vez en cuando me ponía a leer algo. Justo en esos días, un primo mío vino a visitarme y me ofreció ir juntos a unas clases de inglés que daba una profesora que él conocía. Entonces comenzamos las clases, que eran muy alegres y divertidas, y esos 4 o 5 meses de práctica fueron fundamentales para el trabajo que luego realizaría. Mi despertar de conciencia comenzó justo en ese tiempo y luego ya no pude seguir con el cursado, ya que los síntomas y experiencias de todo el proceso energético/espiritual que estaba transitando hacían que sea un tremendo esfuerzo seguir esta clase de rutinas.

Cuando una noche encontré en la web dos textos de Pamela, apenas unas semanas luego de comenzar con las experiencias de energías, me sentí totalmente atrapada, el impacto fue total. Todavía no sabía que eran textos canalizados y menos que eran de Jeshua. Inmediatamente al leerlos sentí una conexión, una especie de fascinación y asombro… es difícil describirlo. Unos días después encontré la página oficial, ahí había unos dos textos más publicados, los cuales devoré en un abrir y cerrar de ojos, y recuerdo que me llamó la atención lo fácil que me resultaba la lectura de esos textos en inglés. Me atrevo a decir que nunca antes había leído un material en ese idioma con tanta fluidez y que me resultara tan comprensible y tan familiar su redacción. Recuerdo que pensé que tal vez podría traducirlo.

Y eso fue lo que hice unos meses después, cuando un día en estado de meditación dije que quería hacer algo para ayudar a los demás en este despertar espiritual y de conciencia en el planeta. En un instante sentí qué era lo que tenía que hacer y entonces pegué un salto de la cama y con la urgencia de alguien que tiene que apagar un incendio prendí mi computadora y empecé a traducir. No sabía siquiera si sería capaz de hacerlo. Solo empecé y ya no pude parar. Durante unos quince días traduje de la noche a la mañana, sin querer detenerme, ya que la energía que sentía realizando esa tarea era inexplicablemente elevada, dulce, centrada y pacífica… Nunca antes me había sentido inmersa en tal estado de paz y de plenitud interior realizando una tarea. Mi enfoque en eso fue total, al punto que durante esos días el perfil de mi realidad cotidiana casi se esfumó del plano de mi percepción. Afortunadamente era la época del año en que mi actividad laboral es muy baja y casi no recuerdo haberme dedicado a eso. Yo sólo quería traducir. Aún no puedo explicarme cómo hice para traducir la mitad de un libro en quince días. ¡Y todavía no me había contactado con Pamela!

Dado que yo no era una traductora profesional ni me sentía capacitada para esa labor, jamás se me habría ocurrido ofrecerle mi trabajo a Pamela antes de haberlo realizado. Fue sólo después de ver la pila del material que había logrado traducir que entonces pensé que sí podría ser distribuido. Pero todavía no se me ocurría pensar que Pamela podría llegar a estar interesada en mi trabajo. Pensé entonces comunicarme con las personas que distribuyen textos espirituales a través de las listas de correo para ofrecerles este material, pero por supuesto que para eso primero necesitaría la autorización de Pamela. Y entonces le escribí.

Pamela-Kribbe, de Holanda, canalizadora de Jeshua Su respuesta fue otros de esos momentos en que sientes que algo impacta como un rayo en tu corazón para cambiar para siempre toda tu realidad. Además del enorme cariño que inmediatamente sentí hacia ella, no podía dar crédito a lo que leía: decía que sentía que yo había llegado para ayudarla y sostener el trabajo de Jeshua y me ofrecía publicar todo el material traducido en su propio sitio web.

Mi alegría y entusiasmo no tenían límites. Inmediatamente nos unió un fuerte lazo de amistad, incluso luego también con su marido Gerrit. Si bien era por escrito y en un inglés que apenas manejaba, ellos fueron las primeras personas con quienes yo pude hablar fluidamente de todas mis experiencias espirituales. Antes, mis intentos de compartir esto con las personas de mi entorno habían sido en vano y tremendamente difíciles.

Desde entonces seguí siendo la traductora al español de sus mensajes canalizados. Siempre realicé esta labor con mucha alegría y generalmente no encontré dificultades al hacerlo. Claro que he apelado al diccionario todo el tiempo, y también por supuesto a la intuición, cada vez que albergaba una duda en cuanto a la interpretación. Pero considero que la gran conexión y cercanía espiritual que sentí con Pamela y la familiaridad con la energía que ella canaliza hizo que su forma de expresarse me resultara tan conocida y por ende tan fácil su traducción.

No puedo ser yo misma quien evalúe y juzgue mi trabajo, pero doy fe de que los mensajes que recibo de los lectores me siguen sorprendiendo. Varias personas que hablan un perfecto inglés o viven en Estados Unidos, me han escrito para felicitarme por la calidad de mis traducciones; algo que yo apenas logro concebir. Para mí es como un milagro, algo increíble. Lo mismo cuenta para el hecho de haber preservado o no la especial energía espiritual de los mensajes. Sí puedo decirte que a veces le doy vueltas y vueltas a las palabras hasta lograr sentir que se ajustan a la "música de fondo", pero son los e-mails de los lectores quienes me ratifican esta peculiaridad.

Carmelo Urso: Muchos trabajadores de la luz -sin ser profesionales especializados- se han volcado al loable trabajo de traducir grandes cantidades de tesoros espirituales que jamás habrían llegado a nuestras manos a través de las casas editoras. Estos "traductores espontáneos" no hacen su trabajo por dinero, sino para saciar su propia sed de Conocimiento -y la del prójimo. En tu caso, ¿equipararías la labor de traducir un texto espiritual al acto de meditar, orar o practicar alguna disciplina metafísica? ¿Cómo ha influido el acto de traducir en tu evolución espiritual?

Con respecto a esta pregunta, creo que mucho de lo que expresé anteriormente responde a ella; pero para ser más explícita te diré que el acto de traducir estos mensajes yo lo vivo como una persona que ejecuta un instrumento musical siguiendo una bella partitura. El músico traduce del pentagrama al instrumento y yo lo hago del inglés al español. Así lo he vivido, y sí creo que puede equipararse a cualquier acto de meditación, creativo o artístico que implique una sintonía fina con esa energía que nos eleva y nos colma. Seguramente ésta es una de las razones por la que, sin obtener un rédito económico, muchas personas hacemos este "trabajo de luz".

El acto de traducir estos textos me ha transformado en el sentido de hallar una labor en sintonía con mi esencia. En realidad ha sido la singular energía y el contenido de estos mensajes lo que ha actuado de catalizador fuerte en mi proceso interior evolutivo; pero el trabajo de traducirlos también me ha aportado mucho en cuanto a experimentar trabajar en esa frecuencia. En estos días he leído que se le llama a esto "trabajar en estado de flujo". Y por supuesto que también me han influido mucho espiritualmente todas las derivaciones de este trabajo, como es el contacto con tantos lectores y amigos del alma que me han escrito desde tantos países.

Carmelo Urso: ¿Cuántas horas a la semana dedicas a traducir? ¿Cómo compaginas esta actividad con tus rutinas familiares y profesionales? ¿Has traducido otros textos espirituales, aparte de los de Joshua? ¿Qué respuesta has recibido de los lectores?

Sandra Gusella: No tengo una rutina semanal para el trabajo de traducir. Me dedico a esto cada vez que se sube un nuevo texto al sitio web en inglés y cuando encuentro el tiempo necesario para hacerlo. Como manifesté anteriormente, finalmente la vida me fue conduciendo hasta dar con el trabajo ideal para mí en los primeros años luego de mi despertar espiritual.

La rutina diaria que me impone el trabajo que realizo actualmente para obtener una entrada de dinero es de lo más flexible. Me refiero a que al ser un trabajo independiente, yo manejo mis tiempos. Hasta puedo realizar parte del trabajo desde mi casa y eso ha facilitado enormemente mi dedicación a toda la labor que realizo en el sitio web de Pamela y en general a todo el aprendizaje espiritual e investigación de la nueva energía que vengo realizando. Y lo fundamental: se ha amoldado totalmente a mis necesidades de disminuir el ritmo de actividades al verme abordada por lo que se denominan los síntomas del despertar espiritual. Estas experiencias fueron muy fuertes los primeros años y puedo asegurar que me habría sido imposible sostener una rutina laboral que de manera inamovible demandara todos los días mi energía, mi tiempo y/o concentración.

No he traducido otros textos espirituales aparte del material de Pamela. En varias ocasiones me lo solicitaron pero no acepté hacerlo. La razón es que para hacer este tipo de trabajo espiritual yo debo "sentirlo". Quiero decir que debo sentir una fuerza interior que me impulse y eso no es algo que yo que pueda manejar conscientemente. Si esa energía no está, me es imposible realizar la labor. Mi decisión no dependió de mi juicio sobre la calidad de los textos espirituales que me ofrecieron. Tuvo que ver con toda esa "magia" que se despliega cuando me siento a traducir un texto canalizado por Pamela.

Las respuestas que he recibido de los lectores han sido maravillosas, increíbles. Siempre me emociono cada vez que recibo tanta gratitud y amor a través de sus palabras. Han sido cientos y cientos de mensajes cargados de sentimientos que siento vibrar intensamente en todo mi ser, y lo más conmovedor para mí es sentir la tremenda familiaridad y conexión con ellos incluso a través de las diferencias culturales y distancias físicas enormes que nos separan.

Me hablan de la profunda transformación interior que para ellos ha significado leer esos textos, de la paz y el amor que les transmiten, de los sentimientos y de las emociones tan profundas que los abordan, de la sanación que experimentan, de la familiaridad con esta energía Crística y la conexión con Jeshua. Y lo más sorprendente y mágico es leer una y otra vez que ellos dieron con el sitio web "de casualidad" pero a través de una fuerte sincronía con una búsqueda interior; y que al ahondar en la lectura sintieron que habían hallado lo que toda su vida habían estado buscado. También los mensajes que me sorprenden y me emocionan son aquellos en los que me agradecen por haber contado la historia de mi búsqueda y mis experiencias, con las cuales muchos se identifican.

Carmelo Urso: A partir de este momento, me gustaría comentar contigo algunas de las categorías básicas del mensaje espiritual de Joshua. Uno de sus conceptos fundamentales es el de "trabajadores de la luz". Hace algunos días, el amigo Eduardo Daniel Pizzi -quien regenta el portal "Trabajadores de la Luz" (con más de 25 mil visitas mensuales)- me comentó que un texto homónimo de Joshua fue el que le impulsó a iniciar su web. Sandra, ¿qué se entiende por un "trabajador de la luz"? ¿En qué consiste su trabajo? Si existen los "trabajadores de la luz", existirán los "trabajadores de la oscuridad"? ¿Cuándo y en qué circunstancias concienciaste que tú eras una "trabajadora de la luz"? ¿Qué síntomas te acompañaron en tu proceso de despertar espiritual?

Sandra Gusella: Para mí un "trabajador de la luz", en las simples palabras de Jeshua a través de Pamela, es alguien que siente una profunda motivación interior para traer Amor, Verdad y Conocimiento al mundo. Se habla de una familiaridad y origen común de cierto grupo de almas que en estos tiempos están atravesando un proceso de transformación interior desde la conciencia basada en el ego a la conciencia basada en el corazón, pero básicamente cualquier persona en el mundo tiene el potencial de ser un trabajador de la luz. Basta con abrir el corazón y sintonizar conscientemente con estas frecuencias elevadas que nos transforman y cambian nuestra realidad personal y luego la realidad colectiva. El "trabajo de luz" consiste en "cruzar el puente" hacia una nueva conciencia donde la realidad que se construye es más luminosa y luego ayudar a los demás a realizar la transición.

También el mundo está colmado de personas que "trabajan la luz" aunque tal vez no de un modo consciente. Cuando yo camino por las calles, en el cotidiano andar de todos los días, muchas veces siento la gracia de esa bella frecuencia capaz de elevar la mía. Es la sonrisa del carnicero de la cuadra, es la simpatía de la mujer que atiende en la panadería, es la jovialidad del empleado del banco, son los niños, los abuelos, la ternura de un perro… Todos ellos irradian una luz que se contagia y se multiplica, y cada vez que yo me siento hermosamente afectada por eso, siempre digo silenciosamente "qué hermoso trabajo de luz".

Nunca había escuchado esto de "trabajadores de la oscuridad", pero tomando lo que yo entiendo por oscuridad: todas las energías densas que bloquean y limitan nuestra conexión con la divinidad ¡sí claro que existen! Yo he tenido que trabajar mucho mi oscuridad para poder dar paso a un mayor caudal de luz. En este sentido, todos los "trabajadores de la luz", quienes pasan por un proceso de transformación interior, deben antes que nada ser unos diligentes trabajadores de su propia oscuridad. Es más, te diré que en todo este ámbito espiritual es mucha la energía densa que se observa, porque es la energía que ahora sale a la superficie para ser liberada. Hay mucho trabajo de limpieza llevándose a cabo. Por supuesto que no me estoy refiriendo a la oscuridad como la energía del "mal" que lucha contra el "bien". Mi concepto de oscuridad se gesta desde lo que Jeshua llama una "tercer energía" o energía Crística en la que no existen los juicios ni los opuestos, en la que la oscuridad es simplemente la ausencia de luz y todo es parte de una misma totalidad.

Tomé consciencia de que debía estar relacionada con este grupo de almas llamado "trabajadores de la luz" luego de leer las características psicológicas que el material de Jeshua y otros textos espirituales les atribuyen. Increíblemente ellas encajaban en todo con mi personalidad. También por la gran familiaridad y atracción que sentía por toda esta energía espiritual. Además comencé a unir cabos con tantas cosas relacionadas con esto que había vivido todo a lo largo de mi vida. Como cuando diez años atrás había sentido el impulso a escribir sobre alguien familiar a esas características psicológicas, o hechos de la infancia como cuando sentí que podía curar a los animales con mi fuerza interior y lo hice, o cuando por las noches veía energías en mi habitación o sentía agudos pitidos en los oídos que yo silenciosamente atribuía a un benévolo contacto extraterrestre, o como cuando por momentos me invadía un amor inmenso por la vida y por los demás. También recordé lo que había sentido meses antes de mi despertar espiritual, cuando ese amor por la humanidad y por querer trabajar para crear un mundo unido y pacífico de repente vino a mí del modo más inesperado. Estaba en un bar en Alemania tomando cerveza.

Además venía experimentando energías (luz) desde el primer momento en que todo comenzó para mí, incluso antes de introducirme en la metafísica. Evidentemente estaba trabajando la luz, ya que luego de dos noches de increíbles experiencias de apertura de chakras, inducido por fuerzas ajenas a mí, todo mi cuerpo se había convertido en un canal por donde un tremendo caudal de luz fluía y fluía.

De modo que con todo esto de pronto muchas piezas sueltas se unieron y la imagen fue de lo más clara, y muy emocionante por cierto.

Los síntomas que sentí durante mi despertar espiritual fueron varios y no podría describir aquí todo eso en profundidad, pero resumiendo puedo decir que lo que empecé a notar al día siguiente de la primer noche de experiencias de apertura de chakras fueron cambios físicos: mi piel más suave, mi semblante rejuvenecido, mi columna relajada, etc. También comencé a tener fiebre repentina que desaparecía de un día para el otro, y de pronto me invadía un agotamiento físico extremo con dolores musculares por todo el cuerpo del cual con la misma rapidez que aparecían me recuperaba. Cuando me sentía sin fuerzas mi semblante pasaba a verse muy mal, como si estuviera padeciendo una enfermedad. Pero todo eso se normalizaba con el descanso, al permanecer relajada con la mente aquietada la energía fluía y me recomponía.

Interiormente, comencé a experimentar mucha paz y un bienestar que jamás había vivido. Sentía estallidos internos de felicidad, estaba en paz con mi vida y con el mundo como nunca antes. Mi ser fluía mansamente en el río de la existencia, sentía que había vuelto mi niña interior y podía disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Pero a este estado de gracia se le superponían días o momentos en los que sentía que tenía que trabajar traumas viejos para terminar de transmutarlos y liberarlos. Entonces también emergieron emociones muy profundas relacionadas con determinadas circunstancias que me habían tocado vivir. Pero era claro y rápido el proceso de liberación, esas situaciones se observaban bajo una nueva luz de la conciencia y rápidamente se transformaban y desaparecían.

Tuve sueños reveladores, sueños sanadores y sueños premonitorios. La percepción de energías en contacto con mi aura se volvió una cotidianidad y también una hermosa aventura de extrañas experiencias. En cuanto a mi vida cotidiana, fui notando que no podía mantener el ritmo habitual de actividades diarias, todo mi ser parecía haberse entonado con una melodía más suave, más serena que la que vibra en la sociedad y eso hacía que necesitara apartarme de la vida social. No es que no quisiera participar en el mundo, es que por momentos no podía. Me sentía hipersensible, no solo a la energía de los demás sino incluso a los ruidos y a la música. En ocasiones tuve que salir corriendo de un local comercial porque sentí que la música metálica que había de fondo me descomponía.

Por lo general estaba dispersa, me sentía desenfocada y desarraigada. No toleraba las energías densas o negativas del mundo. Asistir a las reuniones familiares o sociales, cuando estaba en estos estados, era un tema difícil. Sentía que mi cuerpo no podía estar ahí, era como querer que el hielo se hunda en el vaso. Luego necesitaba un día entero para recuperarme. Sabía que durante un tiempo debía recluirme un poco para permitir que este proceso de recambio e integración de energías se llevara a cabo. Toda esta etapa, que fue muy intensa los primeros cuatro años, fue un gran desafío; y creo que de no haber estado viviendo sola y haber tenido este trabajo independiente habría sido casi imposible de sobrellevar, sobre todo si no puedes contar con la comprensión de los demás en cuanto a qué es lo que te está sucediendo.

Carmelo Urso: En su amoroso mensaje, Joshua nos insta a pasar de "la conciencia basada en el ego a la conciencia basada en el corazón". En tal sentido, señala que hay cuatro etapas en ese camino: a) Estar insatisfecho con lo que la conciencia basada en el ego tiene para ofrecernos, anhelar "algo más": el comienzo del final. b) Comenzar a ser conscientes de nuestras ataduras a la conciencia basada en el ego, reconocer y liberar las emociones y pensamientos que van con ella: la mitad del final. c) Permitir que mueran dentro de nosotros las viejas energías del ego, eliminando su capullo, siendo un nuevo ser: el final del final. d) El despertar dentro de nosotros de la conciencia basada en el corazón, motivada por el amor y la libertad; ayudar a otros en la transición. Sandra, ¿podrías comentar y analizar cada una de esas transiciones? ¿Se suceden en orden consecutivo o pueden coexistir simultáneamente? Y en lo personal, ¿en cuál de tales etapas te ubicarías en este instante presente?

Jeshua Sandra Gusella: En la primer etapa comenzamos a sentirnos cansados y vacíos de repetir ciertas acciones y pensamientos que hasta el momento pasaban por nuestra consciencia sin ser cuestionados. Eran comportamientos de una consciencia basada en el ego, los cuales responden a la estrategia que el ego ofrece para ocultar la sombra interior de miedo y dolor que todos llevamos dentro. Desde el momento mismo de su concepción como una consciencia individualizada, el alma se siente separada de la Totalidad y esa escisión es el origen primordial de ese dolor. Luego las experiencias de vida a lo largo del viaje de evolución del alma, también contribuyen a generar traumas y heridas que permanecen ahí hasta ser observadas y liberadas.

El ego no resuelve esa oscuridad, lo cual sólo se logra a través de enfrentar ese vacío y recuperar la conexión con la Fuente de amor primordial. El ego trabaja en la superficie del problema reemplazando esa carencia por el reconocimiento y la aprobación de los demás. Para ello necesita controlar la realidad externa, y esto sitúa a la persona en un estado permanente de tensión y de ansiedad. Debe vigilar su entorno: su relaciones, su trabajo, etc. para que éste responda siempre a sus necesidades. Pero como a la larga es imposible sostener ese control sobre lo externo, llegado a un punto las estrategias del ego para engañarnos ya no nos conforman. Ahí es cuando entramos a esta primer etapa. Nos es imposible seguir distrayéndonos con los "dulces" que ofrece el ego y entonces comenzamos a anhelar algo más. Ahora es menester observar de frente ese dolor interior que no percibíamos directamente, sino sólo como una sombra. En esta etapa es como si entrara un aguafiestas para revelar el engaño. Empieza a tambalear la estructura artificial sobre la que hasta ahora nos sosteníamos, y eso nos hace sentir muy desorientados y confundidos.

En la segunda etapa nos encontramos cara a cara con esa oscuridad interior que hasta ahora teníamos terror de enfrentar. Es el período en el que salen a la superficie todas las emociones que antes inhibíamos. El mundo impredecible de los sentimientos y de lo intuitivo ahora desborda de los límites de contención que el ego les había establecido. Pero como aún no es claro para nosotros cuál es la verdadera solución para ese dolor que nos embarga, por un tiempo podemos llegar a deambular por el terreno de lo "no humano". Un espacio de mucha confusión e incomprensión donde generalmente juzgamos las emociones que nos ofuscan. Todavía no comprendemos la base de miedo que hay detrás de los comportamientos que queremos cambiar. Y esa crítica de nuestras propias heridas es lo que incluso nos hiere más. Sólo cuando comprendemos que esa oscuridad no es "mala", sino que es el resultado del miedo interior que necesita ser tratado con compasión, es cuando empezamos a serenarnos y adentrarnos más y más al reino del Amor oceánico que habíamos abandonado. Es cuando volvemos al Hogar.

En la tercer etapa comenzamos a vivir desde el corazón. Nos volvemos verdaderos creadores a partir de la total aceptación de nosotros mismos, con todos nuestros defectos y virtudes. Ya no priorizamos a los pensamientos y al deseo centrado en el ego para crear nuestra realidad, sino que damos lugar a una consciencia receptiva y alerta como fuerza impulsora. La diferencia radica en que en el primer caso "empujamos" sobre la realidad para adaptarla a nuestros deseos, mientras que del otro modo es la "intuición" quien nos "tironea" a nosotros para sugerirnos avanzar hacia un determinado destino. Crear desde el corazón es mucho más fácil y poderoso que crear desde la mente, pero requiere la inmensa fuerza de mantenerse "presente" y "centrado" para poder escuchar a los susurros del alma. Y también exige una gran "confianza" en uno mismo, ya que el faro que nos guía no es externo sino que viene de nuestro interior.

En la cuarta etapa es cuando nos conectamos con el Espíritu, ese lugar de paz y silencio interior que todo lo abarca. Este espacio Divino no puede ser captado por la mente, sólo puede ser sentido. Al experimentarlo nos sentimos absolutamente centrados y presentes, envueltos por un "silencio" indescriptible. Hay un enfoque concentrado o sintonía fina con una dimensión que es ilimitada y eterna y que se percibe como paz y amor infinito. Desde esta conexión, la dualidad y la realidad cotidiana pueden verse como algo lejano que no nos alcanza, al igual que vemos una ciudad desde un barco que se aleja en la bahía serena. Por eso es un espacio de sanación, ya que desde ahí te percibes más amplio y profundo que tu propia personalidad. Desde ahí cualquier desequilibrio o desarmonía que pudiera haber estado abrumándonos queda en la periferia, y nosotros desde el centro comprendemos la ilusión. Luego, una vez que hemos integrado esta conexión con la divinidad, de un modo neutral, sin la influencia del deseo personal, también comenzamos a ayudar a otros desde esta energía.

Como explica Jeshua en el mensaje, esta categorización del proceso en cuatro etapas no es lineal. Es un esquema que sirve de instrumento para que podamos ver una realidad que no puede ser captada por la mente. Esto significa que podemos volver a etapas anteriores y luego tomar un atajo hacia la etapa final. El proceso de cambio de consciencia es absolutamente único para cada persona. La conexión con el Espíritu no es algo que sucede una vez y para siempre. Nos conectamos y nos desconectamos, vamos y venimos del centro a la dualidad. Es por eso que yo no podría ubicarme o etiquetarme en una etapa determinada. Si bien puedo relacionar ciertas circunstancias de mi vida con las características descriptas en ciertas etapas y percibo en mí una clara evolución, no veo vallas divisorias en mi vida. Todo se mezcla como en una sopa, ¿se entiende? Conozco la experiencia de conexión con la Totalidad y generalmente me mueven los "tirones" del corazón, también veo muy lejano todo lo viejo que dejé atrás, pero sigo sintiéndome continuamente en el camino del aprendizaje y la evolución. A menudo sigo enfrentando desafíos en la arena del ego y el corazón.

Estimados lectores y lectoras: continuaremos este ameno diálogo con la amiga argentina Sandra Gusella la próxima, con muchos más detalles, vivencias y reflexiones. ¡Hasta entonces!



© 2009|Sandra Gusella
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Las canalizaciones de Pamela Kribbe


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